Reflexión: Si tu tienes la culpa yo tengo una oportunidad…

culpaSi te han educado en la culpa, acostumbrarás a usar esa excusa cuando algo no funcione en tu vida.

Por ejemplo  la prosperidad (la culpa la tiene el gobierno, la bolsa, la codicia de los demás, etc), la enfermedad (el tiempo, la estación del año, la herencia genética, etc), relaciones fracasadas (la culpa es de mi pareja, como me han criado, las malas influencias, etc). Cuando culpamos a algo externo le estamos entregando el control de nuestra vida a ese fenómeno. ¿La alternativa? la responsabilidad personal. Quizás en lo que no nos han educado es en asumir la responsabilidad de nuestra vida. ¿Cuál es mi parte en esta situación?…porque la de los demás no es mía y mucho menos puedo responsabilizar a la otra parte de lo que siento o me sucede porque eso lo decido yo. Recuerda, cuando señalo con mi dedo a un culpable otros tres dedos de mi mano me señalan a mí…

Cada vez que tenemos la intención de echarle la culpa a algo o alguien lo hacemos desde una emoción negativa (rabia, dolor, egoísmo, envidia, vergüenza,…). ¿No sería más interesante mirar porque sentimos esa emoción que “dejarla explotar” contra algo o alguien?, ¿crees que desaparecerá de esa forma o quizás lo que estés intentando es “quitártela de encima” con lo primero que encuentres?…echando la culpa no solucionarás tu problema, solo te excusas. Así de paso no me hago responsable de lo que siento y culpa a otra cosa o persona, eso me permitirá no tener ni que mirar, ni trabajarme nada. Será lo mas sencillo pero lo mas inadecuado para mí a la vez.

Cada vez que tengas la necesidad de culpar aprovecha la oportunidad de ver si lo haces desde una emoción negativa, entonces observa si estas culpabilizando, excusando u obviando tu responsabilidad en ello. Aprovecha entonces la oportunidad de ver que puedes hacer tú por cambiar aquello que te molesta, para así recuperar la responsabilidad sobre lo que sientes y poder gestionar cuando quieres que aparezca en tu vida. Aprovecha la oportunidad de aprendizaje que esa emoción no sana te regala.

Te deseo un gran día, responsable de tu vida, en conexión con tus emociones y gestionando tus sentimientos.

Yo, aquí y ahora, contigo.

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